Comer y dormir

Para comer y dormir, Santa Cruz de La Palma brinda al turista tanto una oferta gastronómica como alojativa originales. En el primer caso, el sector se ha decantado tanto por crear menús especializados (internacionales, nacionales o regionales) como por adecuarse a los productos privativos de temporada. En otro orden, la gastronomía de Santa Cruz de La Palma cuenta con una rica tradición culinaria con influencias castellano-andaluzas, portuguesas y americanas, un mestizaje que es fruto de la propia historia humana de la ciudad.

Entre los frutos de la tierra sobresalen por su importancia en la dieta palmera los de origen americano, como las papas, los boniatos, los bubangos, las calabazas o las tropicales: desde la papaya, pasando por el tomate, el aguacate o la guayaba… Mención aparte merece el cultivo platanero, hoy concentrado en unas pocas zonas de medianías. Entre los productos cárnicos, que incluyen el ganado vacuno, caprino y porcino, existen algunas tradiciones de elaboración de embutidos, como la morcilla dulce o el chorizo del país. Como zona costera y portuaria, Santa Cruz de La Palma dispone igualmente de una gran variedad de platos relacionados con el mar y los puntos de venta estable del pescado se concentran en el Mercado Municipal de Abastos.

Entre las denominaciones de origen de La Palma, Santa Cruz de La Palma cuenta con marcas en el campo vitícola como «Oro de Risco» (blanco y tinto), que produce la Bodega Agrícola Velhoco S. L., y, entre las casas con reconocimiento de la Reserva Mundial de la Biosfera, la miel de abeja «Tagoja», producida en el barrio de Mirca, con varios reconocimientos por sus mieles de milflores o monoflorales de brezo, tedera y corazoncillo.

Para el alojamiento, además de varios hoteles de ciudad, Santa Cruz de La Palma presenta varias ofertas de casas de turismo rural diseminadas por el municipio, tanto en la zona urbana como rural, que combinan la calidad de los establecimientos con su integración en el medio.
 

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